Se han cumplido 54 años de la muerte del modisto que revolucionó la moda tras la II Guerra Mundial con su New Look. La vuelta a las siluetas encorsetadas, a las cinturas estrechas, a las faldas voluminosas, a los tejidos en grandes cantidades, al descaro durante la posguerra…
Y hoy, más de medio siglo después, la firma sigue en manos de nadie. Muchos rumores han surgido y los candidatos continúan apareciendo de debajo de las piedras, pero a mí hubo uno que me convenció desde el principio: Marc Jacobs (3, 2, 1, comienza el linchamiento de Javo…).
Hemos de reconocer que el diseñador neoyorkino ha revitalizado la línea de pret à porter de una firma basada en la marroquinería, Louis Vuitton, y ha convertido sus últimas colecciones (no puedo olvidar la del invierno 2011 y el invierno 2012) en unas de las más fotografiadas y deseadas de las pasadas temporadas. Pero centrémonos en el último desfile en París, uno de mis favoritos (por no decir mi favorito) del próximo verano.

Sube el telón. Bua, un carousel, ya lo hizo Chanel. Ok, de acuerdo, aquí no fue muy original. Vale, nada original… Pero quedémonos con el concepto y desgranemos la colección poco a poco.
Niñas cándidas con cara de porcelana subidas en caballitos níveos mientras dan vueltas al son de una música angelical…




Grandes pestañas postizas, maquillaje nude y un toque infantil con diademas de brillantes y recogidos deshechos. Parecen no haber roto un plato en su vida…



Pero las niñas crecen, dejan atrás el caballo blanco y comienzan a buscar su camino…

Y su propio estilo. Muestran sus piernas sin pudor, sabiéndose sexy, pero sin darle importancia…


Luciendo, como les han enseñado, sus mejores vestidos troquelados a láser y envueltos en tul. Sus cinturas marcadas. sus volúmenes. Sus chaquetas y faldas de tweed deshilachado a lo lady rock de los 60. Sus flores 3D, porque no hay primavera, ellas son la primavera. Sus jerséis y coulottes de punto. Sus maxi cuellos bordados o calados. Sus colores pastel de niña cándida. Sus bolsos armados…
Pero también esconden tacones que rompen el empeine, clutches que en realidad son petacas camufladas (porque las apariencias siempre engañan) y detalles metálicos a sus pies (porque ellas no son convencionales)…



Y al final ella, Kate Moss, el resumen y la musa de la colección: la dualidad entre la sensualidad y la sexualidad. Lo bueno y lo malo. La niña y la mujer. La Lady y la Femme Fatal. Las prendas sencillas y atractivas y los detalles trabajados. Los volúmenes de los 60 traídos al nuevo siglo. El pasado en el presente. Una nueva propuesta que desear…

Si Christian (Dior) levantara la cabeza, ¿dejaría que Marc Jacobs hurgara en sus archivos y le diera un nuevo aire a la Maison? ¿Está el diseñador realmente preparado para ello? Yo, desde luego, le daría una oportunidad…
Take care,
Javo